Relatos del Cajón… (Guardafauna…)

Guardafauna, una actitud, un estado de vida

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Toda la Familia Passera allá por 1981

Dos anécdotas –entre las muchas acumuladas durante mis años de Guardafauna en el Sistema de Conservación del Chubut- me parece resumen las luchas llevadas a cabo en defensa de nuestro patrimonio natural. Ambas –paradójicamente- enfrentándonos a intereses y costumbres vernáculas.

– Una de ellas tiene que ver con la llamada “Batalla de los Pingüinos”.

     “…Corría 1982 y la visita de autoridades gubernamentales del Chubut a la Reserva Faunística de Punta Tombo –de la cual era Guardafauna- desnudó los planes de un proyecto para faenar Pingüinos de Magallanes. Mientras caminábamos por los senderos de la pingüinera, y como al pasar, el Secretario de la Gobernación –un capitán de la Armada- me cuenta que en un cajón de su escritorio tenía para la firma el documento de una empresa japonesa-argentina (HINODE Pengüins) para faenar 48.000 pingüinos por año para obtener su cuero y carne enlatada para mascotas. Abundó en detalles, sobre faenamiento, proceso del cuero para utilizarlos en la confección de camisas y guantes de golf, y la “selección” de animales “viudos” y “no reproductores”… Imagino que jamás pensó que se estaba dirigiendo a un “subordinado” al cual le pagaba para proteger la naturaleza y sus criaturas… Y mucho menos a un periodista.

     En síntesis mi alerta temprana desató una de las mayores gestas de la conservación de la naturaleza. Las ganas de opinar latían en la gente –por esos años ya cansada de la tiranía militar- y se produjo una avalancha de cartas, notas periodísticas, manifestaciones y marchas, opiniones de científicos nacionales e internacionales y hasta tiras de humor que se reproducían en diarios y revistas. La presión popular hizo desistir a las autoridades provinciales de su intención de otorgar el permiso y la Conservación ganó una decisiva batalla en beneficio de las criaturas silvestres. Por algún tiempo peligró mi continuidad como Guardafauna,  pero la revista ambientalista para la cual trabajaba y la ingerencia de personas como Antonio Torrejón hicieron posible mi continuidad. Ese año fui honrado con el Diploma de Honor de la Sociedad Protectora de los Animales…” (Extractado de la Introducción de “Dinosaurios”, Relatos y Sueños de un Guardafauna).

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Pingüino d Magallanes

– La segunda fue posterior y tiene dos fases:

“Aquellos barcos grises de fiero aspecto”

     “Como todos los años –y en momentos en que las ballenas arriban a los Golfos Nuevo y San José para procrear su especie -la Armada Nacional inicia en el abrigo de esos golfos sus “juegos de guerra”-. Una tradición que no escuchaba argumentaciones sobre la inconveniencia de realizarlas justamente en esas épocas.

     Sucedió –otra vez como tantas otras- que como Jefe del Cuerpo de Guardafauna acudí a una reunión con autoridades navales. Pocos días antes el Presidente Alfonsín había estado en Puerto Madryn presenciando las maniobras. Por sugerencia de nuestro director, José Gaspar Pepitoni, escribí una nota formal para que llegara a manos del Presidente solicitando la suspensión de esos ejercicios navales en plena época de ballenas. En medio de la reunión, un alto oficial naval defendió la realización de esas actividades, y utilizó una expresión conocida por nosotros y que había sido incluida en el texto: habló de esos llamados “barcos grises de fiero aspecto”.

En la reunión estaba Pepitoni, el Guardafauna José María Musmeci, Carlos Bergara y yo… Todos nos miramos sorprendidos, e hicimos fuerza por contener la risa; pero visiblemente halagados ya que la carta había llegado a destino.

     En aquel momento nada sucedió. Las maniobras navales continuaron llevándose a  cabo. Pero la historia no terminó allí. Su definición demoró casi treinta años, pero tuvo sus frutos.

Mientras José María Musmeci ejercía su cargo como Subsecretario de Medio Ambiente de la Nación, un desgraciado hecho ocurrió en el mismo muelle de Puerto Madryn. Una Ballena fue embestida por un barco de la Armada. Esto dio pié –ante la indignación popular- a que la Ministra de Defensa en una reunión donde Musmeci defendió con vehemencia el cese de actividades, restringiera el ingreso de buques de la Armada durante los meses en que las ballenas acuden a los Golfos que rodean la Península Valdés.

     Finalmente, nada menos que un Guardafauna, logró vencer la tozudez de aquellos “barcos grises de fiero aspecto”.

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Pingüino Rey y José María Musmeci, una visita inesperada

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