Relatos del Cajón… (Génesis)

Génesis

Puesta sol rio

–        ¡Quiero escribir una novela! – dijo intempestivamente…

El otro lo miró con curiosidad y cierta sorpresa. Levantó las cejas y encogiéndose de hombros le respondió:

–        Y hacélo…

–        Si pero hay sol – contestó elevando su cara al cielo.

Su compañero lo miró con sarcasmo y esbozando una sonrisa, para luego fijar nuevamente la vista en el agua. Al cabo de unos momentos agregó:

–        Escribí afuera…-  con una risa cascada y meneando la cabeza como si no pudiera creer lo que estaban hablando.

Los dos hombres estaban recostados sobre la barda del río y dejaban que las cañas de pescar reposaran entre sus piernas. El sedal apenas se movía en el remanso. Una boyita naranja flotaba mansamente en la casi inexistente corriente. Ninguno pensaba seriamente en la pesca. No eran pescadores. Y sabían que – en caso de un pique- ninguno sería capaz de sacar al pez del anzuelo… Por eso ni tenían anzuelo en sus líneas.

–         En serio te digo, quiero escribir una novela… -prosiguió- tengo la idea, el argumento, los personajes…

–         ¿Y entonces?

Titubeó, y mordisqueándose el labio inferior agregó:

–         ¡Hay sol!

El más viejo estalló en carcajadas. Al rato sin dejar de reír comenzó a recoger la línea. De pronto su rostro se transformo en sorpresa, mientras su brazo derecho se levantaba y el índice de su mano señalaba el río al ver a un pez saltando fuera del agua… La risa brotó estrepitosamente de su garganta, el compañero sumó la suya. Ambos reían contagiándose uno a otro. Continuaron así largo rato, hasta que poco a poco se fueron apagando las risas.

El sol se escondía tras los árboles de la orilla opuesta. Las ramas de los sauces lamían lánguidamente las aguas y una suave brisa movía el follaje.

–         Ya se está poniendo el sol – dijo el viejo.- es hora… no caben las excusas.

Esa noche el joven se sentó frente a la intimidante y blanca pantalla de la computadora y comenzó a teclear… No había inspiración, solo esfuerzo y trabajo.

El sol del día siguiente aportó más energías a su imaginación. No escribía al sol pero este le daba vida… Y los soles y las noches se sumaban…

Anuncios

Agradezco tu opinion

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s