Viajes y Fotos… (Retratos III)

Se cruzan en nuestras vidas y enriquecen cada viaje… Solo el destino unirá -fortuitamente- nuestros senderos otra vez.

Gaitero en Escocia Acordeonista en África

Gaitero en Escocia
Acordeonista en África

 

El Bolson - Patagonia Khuvsgul - Mongolia

El Bolson – Patagonia
Khuvsgul – Mongolia

Londres

Londres

 

Venderor - Feria de Pijilí - Ecuador Camellero - Desierto de Gobi - Mongolia

Venderor – Feria de Pujilí – Ecuador
Camellero – Desierto de Gobi – Mongolia

 

La Trochita - Patagonia Buceando con Lobos - Patagonia

La Trochita – Patagonia
Buceando con Lobos – Patagonia

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De Fotos… (Alas)

Volar… Con la mente, el deseo, la aventura… O dejándose llevar en “alas de la imaginación” por el vuelo de las aves…

Cauquenes

Cauquenes

Flamencos

Flamencos

Gaviotín Ártico

Gaviotín Ártico

Gaviota Austral

Gaviota Austral

Fraileillo atlántico

Fraileillo atlántico

Flamencos

Flamencos

Albatros de Ceja Negra

Albatros de Ceja Negra

Cóndor Andino

Cóndor Andino

Según Bird Life International el 25% de las nuevas especies de aves descubiertas se encuentra bajo la amenaza de extinción…

No imagino un mundo sin alas…

 

Viajes y Fotos… (Retratos II)

Retratos de Aqui y de Allá…

Diversidad, similitudes, opuestos, costumbres…

Siesta tango y maestra africana

Siesta tango y maestra africana

Jinete Mongol y jinete en caballo de hierro "La Trochita"Patagonia

Jinete Mongol y jinete en caballo de hierro “La Trochita”Patagonia

Throat singer (cantante Mongol) y Mirada de Hechicera, Orkney Is. Escocia

Throat singer (cantante Mongol) y Mirada de Hechicera, Orkney Is. Escocia

Perfil Africano y Paisano Patagónico

Perfil Africano y Paisano Patagónico

Artesana, Amazonia Ecuatoriana y Madre Inuit con su bebé, Artico Canadiense

Artesana, Amazonia Ecuatoriana y Madre Inuit con su bebé, Artico Canadiense

Fotos y Viajes… (Retratos I)

Retratos de Aquí y de Allá...

Naturaleza, paisajes, vida silvestre… y Gente. Algunas caras que han enriquecido los viajes componen estos collages…

Ptagonia & Mongolia

Patagonia & Mongolia

 

Patagonia & Namibia

Patagonia & Namibia

 

Namibia & Chiloé

Namibia & Chiloé

Ártico & África

Ártico & África

Mongolia & Escocia

Mongolia & Escocia

Relatos del Cajón… (Gaviotas)

De Juan Salvador a Mr. Hyde

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Miraba por la ventana, mientras sorbía el primer café de la mañana, las evoluciones de una ballena. Se sumergió, y tras algunos segundos emergió con fuerza –sin llegar la altura que suelen alcanzar en esos saltos- y resopló vigorosamente ni bien su corpachón hendió el agua… En ese momento me percaté de algunas gaviotas que sobrevolaban a su alrededor. El comportamiento obedecía sin duda al fastidio…

Desde hacía varios años ya algunas gaviotas dominicanas (Larus dominicanus) –o cocineras como se las conoce vulgarmente- habían adoptado la costumbre de picotear el lomo de las ballenas arrancándoles trozos de grasa y piel, provocándoles dolor y molestia. A lo largo de los años las ballenas hasta han adoptado una forma de nadar peculiar, arqueando el cuerpo y dejando expuesta cabeza y parte de la cola para sufrir menos castigo en las zonas más sensibles (Galeón la llaman los investigadores). Esta manera defensiva de protegerse es ya adoptada por los nuevos ballenatos desde los primeros momentos de vida.

Eficientes oportunistas, algunas gaviotas acosan a las ballenas

Eficientes oportunistas, algunas gaviotas acosan a las ballenas

Lo curioso es que esos ataques de gaviotas no se han registrado en otras partes del mundo – como en Sudáfrica- donde las ballenas francas (Eubalaena Australis) también migran.

Sabido es que estas aves marinas son muy adaptables a todo tipo de ambiente y avezadas oportunistas.

No alimentarlas, ¿una clave?

No alimentarlas, ¿una clave?

Fotografié carteles ubicados en el muelle y negocios en una villa de pescadores en Gran Bretaña:

“No alimente a las gaviotas” – reza el cartel en rojos caracteres imitando una película de terror.

“Las gaviotas causan problemas en esta zona”

º ensucian

º muestran comportamiento agresivo

º generan desechos

º provocan ruido

º hacen daño a la propiedad

“Usted puede ayudar reduciendo el acceso a la comida”

“Por Favor No las Alimente”

Esa parece ser la clave el acceso fácil a la alimentación.

Intentos para reducir el impacto se han probado en nuestra zona tratando de eliminar a las que adquirieron la costumbre de predar sobre las ballenas –ya que aparentemente no todas lo hacen- con escasa fortuna.

Posición de "Galeón" adoptada por las ballenas para minimizar daños en su cuerpo.

Posición de “Galeón” adoptada por las ballenas para minimizar daños en su cuerpo.

Pero… ¿Es culpa de una maligna vocación predadora de la gaviota? ¿Los humanos no tenemos algo o mucha responsabilidad de lo que esta sucediendo? ¿Los basurales a cielo abierto y los clandestinos –que aún existen y se multiplican- no generan una forma de fácil alimentación para estos oportunistas? ¿Las industrias pesqueras son cuidadosas con sus desechos? ¿Existen controles adecuados? ¿El aumento de la población de gaviotas no puede ser controlado en sus áreas de nidificación? ¿Existe un plan de manejo de especies silvestres?…

Una nube de gaviotas se levantó de la restinga al subir la marea. Verlas volar creaba un espectáculo de plasticidad y belleza. El número también asombraba.

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Las voces contra estos seres alados se levantaron –con cierta razón- en su contra. Dejaron de ser las poéticas criaturas que Richard Bach ensalzara en su “Juan Salvador Gaviota”, para convertirse en crueles, viciosas e implacables torturadoras de ballenas; las Dr. Hyde del “Hombre y la Bestia”.

¿Podremos asumir nuestra responsabilidad y actuar en consecuencia, en lugar de cargarla en el otro?

No tengo respuestas, solo interrogantes…

Viajes y Fotos…

Frailecillos, alegría con alas…

Isla May - Escocia

Isla May – Escocia

Los Frailecillos o Puffins, viven en el hemisferio norte y ocupan un nicho similar y comportamientos bastantes parecidos a nuestros pingüinos magallánicos. Hay una especie de frailecillo en el Atlántico (Fratercula artica) Frailecillo Atlántico y dos en el Pacífico (Lunda cirrhata) Frailecillo de Copete y (Fratercula corniculata) Frailecillo cornudo.

Arriba: Frailecillo Atlántico, Isla Skomer - Gales Abajo: Frailecillo de Copete, Alaska.

Arriba: Frailecillo Atlántico, Isla Skomer – Gales
Abajo: Frailecillo de Copete, Alaska.

Dos de ellos fueron blancos de mi cámara y regocijaron mi espíritu, además de traerme el recuerdo de los entrañables pingüinos de Magallanes. Como ellos estas pequeñas aves del norte son gregarios –es decir que conviven en enormes y bulliciosos grupos-, dependen exclusivamente del mar para su alimentación, y únicamente regresan a la tierra para procrearse. El resto de su vida transcurre en la superficie del mar. Igual que los pingüinos, en la época de reproducción, buscan estar cerca del mar y cavan cuevas para hacer sus nidos en el mismo territorio que los vio nacer. También como ellos suelen ser monógamos y juntarse con la misma pareja año tras año, además de turnarse en la incubación de su único huevo durante unos 40 días. Gaviotas, skuas, y otras aves marinas los acosan para robarles el alimento, tal y como sucede con los pingüinos australes. Los diferencia algo fundamental, los frailecillos tienen alas y pueden volar, los pingüinos poseen aletas que les permiten “volar bajo el agua”. La otra gran diferencia es que no se conoce a ciencia cierta donde se dirigen una vez terminado su ciclo reproductivo. Las Islas Británicas, Islandia, Groenlandia, y las costas de Norte América (Canadá y el norte de Estados Unidos), llegando al norte de África y zonas del Mediterráneo, albergan importantes colonias del Frailecillo Atlántico. La población mundial se estima en unos 20 millones de ejemplares, aunque en realidad nadie conoce a ciencia cierta su número.

Similitudes en los extremos...

Similitudes en los extremos…

Pequeño cuerpo, esforzado vuelo batido y un nada elegante aterrizaje, caracterizan a estos pequeños payasos del aire o pájaro loro como también se lo llama en el norte. Realizan hasta 8 viajes al mar de ida y vuelta  por día para llevar el alimento a sus nidos. Los brillantes y coloridos picos rebosan de peces –que pueden llegar a ser una veintena en ocasiones- sobresaliendo colas y cabezas.

Barriletes de color... Los de arriba son del Pacífico, los de abajo del Atlántico

Barriletes de color… Los de arriba son del Pacífico, los de abajo del Atlántico

Hoy están protegidos – salvo en Islandia donde aún es permitida su caza anual-. En el pasado eran considerados una exquisitez culinaria. Sin embargo no son ajenos al peligro que el cambio climático ejerce sobre los mares. El calentamiento de las aguas marinas esta produciendo una declinación en las poblaciones de peces con las cuales se alimenta. Los expertos han notado que los frailecillos están teniendo problemas en la crianza de sus pichones. Al ser bastante longevos –igual que los pingüinos pueden vivir 30 años- pueden soportar temporada de baja alimentación, pero ciclos seguidos afectarán a las colonias. Y ya está sucediendo. Los rocosos acantilados se ven menos poblados.

La pesca es vital para la supervivencia de los pichones... El aumento de temperatura en las aguas merma los cardúmenes y pone en peligro su existencia.

La pesca es vital para la supervivencia de los pichones… El aumento de temperatura en las aguas merma los cardúmenes y pone en peligro su existencia.

Observarlos y fotografiarlos, es sin duda un bálsamo para el espíritu. Los pude disfrutar en Gales, algunas Islas Británicas y en Alaska. Como los pingüinos son criaturas que nos provocan felicidad… Sin ellos, sin las aves, sin la fauna silvestre, sin los paisajes que engalanan el planeta, éste sería un lugar yermo y triste.

Algunos científicos sostienen que ya hemos sobrepasado el límite que permitiría una vuelta atrás al daño ambiental que hemos provocado… Sin embargo prefiero creer –aunque sea pecar de ingenuidad- en La Esperanza.

Relatos del Cajón… (Capítulo 8)

 Conociendose…Enojo y descarga

“… El Viejo se sacó los anteojos de leer y se restregó repetidamente los cansados ojos. Dejó lo que leía a un lado y, mientras masticaba suavemente una de las patillas del lente, dejó que su vista deambulara por el paisaje marino que tenía enfrente…”

Escribía con un dejo de sonrisa en los labios. Afuera desfilaban los hielos al paso del barco que había reiniciado su derrotero hacia el próximo destino.

Su mente rescataba memorias de otros tiempos:

“… El lago Titicaca los abrumó con su gran extensión y, sobre todo, por los 4.000 metros de altura que desafiaban a los pulmones. La noche los recibió comiendo una trucha del lago que, para desencanto de su compañera, tenía una salsa con abundante cilantro…

– ¡No puede ser!- repetía ella- con gesto indignado.

– ¡Muero de hambre, tenemos poca plata y le meten este yuyo con sabor a chinche aplastada!-.

El la miraba apenado, pero sin poder reprimir del todo una sonrisa burlona-

– Sacale a un costado el cilantro…- atinó a decir no muy convencido y esforzándose para no reír-.

La mirada furibunda de ella lo disuadió de cualquier otro comentario.

Comieron en silencio, y la noche les regaló un merecido descanso.

La mañana siguiente los encontró navegando en el lago. Temprano las nubes se disiparon y aguas transparentes reflejaban el sol en el límpido aire de las alturas.

Las montañas en la lejanía enmarcaban partes del lago con sus cumbres nevadas… El resto se perdía en la lejanía, más allá del horizonte.

La lancha los llevaba “lago adentro”, pero la primera parada fue en las Islas Flotantes de los Uros.

Islas flotantes de los Uros

Islas flotantes de los Uros

Apenas ancladas en los bancos de totoras, la noble planta le daba una plataforma flotante y material para construir sus chozas y las canoas que utilizaban para desplazarse.

Bajaron con algo de precaución en la superficie aparentemente inestable de la isla. Lo que sucedió después fue recordado luego con humor. Comenzaban a conocerse el carácter que los diferenciaba:

Un turista pateaba con fuerza la endeble –en apariencia- superficie de la isla flotante intentando ver si metía su pié en el agua. Voces airadas en quechua o aimará, y hasta algunas en español, le gritaban al hombre.

Ella sin mediar palabra comenzó a insultarlo en inglés, castellano y vaya a saber en que otro idioma balbuceado. El turista no cejaba en su empeño, hasta que recibió un furibundo empujón que casi lo tira al suelo. Siguió insultándolo y el eco de voces de los nativos se sumó a la acometida. Un guía lo llevó de un brazo hasta la lancha que lo trajo, entre abucheos, maldiciones y gritos.

El miraba asombrado, con una mezcla de sorpresa y risa en su rostro. Le costaba no lanzar la carcajada, el humor era más fuerte que la indignación… La intempestiva reacción de ella –seguramente alimentada por la frustración de la noche anterior con la comida- mostró su carácter… Supo entonces que debía permanecer al margen cuando eso sucedía. No quería reír, pero…

Ella lo miró con ojos encendidos, parecía que él se iba a convertir en blanco de su enojo, pero el brillo de sus ojos se aplacó suavizó su mirada y riendo se abrazaron.

Palmadas de algunas mujeres Uro, sonrisas y caricias, terminaron de aplacar su ira.

La vida sobre el agua

La vida sobre el agua

Continuaron hacia Taquile. La isla en la cual pasarían la noche.

Andenes de cultivo en Isla Taquile

Andenes de cultivo en Isla Taquile

Cansados, contentos y felices de haber compartido la comida –esta vez sencilla, sabrosa y nutritiva, pero sin cilantro- con los comuneros de la isla. Se fueron a descansar.

Una estruendosa tormenta con fuerte lluvia y rayos que iluminaban la habitación de adobe y techo de paja los arrullo manteniéndolos muy apretados bajo la cobija…”

Los comuneros en Isla Taquile son tejedores

Los comuneros en Isla Taquile son tejedores

Con un prolongado suspiro dejó de escribir. Se sirvió un whisky y sentado en el camarote perdió su mirada en el paisaje antártico. Las luces del verano se prolongaban regalando tonos dorados, rosados y ocráceos escatimando así la oscuridad que por horario debía reinar, pero era verano…