De Viajes… (Isla Pingüino)

Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino

Aventura marina...

Aventura marina…

La Isla Pingüino se encuentra a 21 km al sudeste de la ciudad de Puerto Deseado en la Patagonia, y aproximadamente a 3 km de la costa continental. Con limitadas dimensiones –1.200 metros en sentido Norte-Sur por 1.050 metros en sentido Este-Oste-, llegar a ella amerita una emocionante travesía marina mientras se disfruta la observación de aves como los magníficos Albatros de Ceja Negra, entre otras. El viento patagónico suele brindar sorpresas y convertir la navegación en una apasionante aventura entre olas y nubes de aves. Tras una hora se llega a la isla declarada Parque Marino- se creó en el año 2010 y su aprobación final fue dada el 13 de Diciembre de 2012 por Ley Nº 26. 818 – ya que se trata de uno de los sitios más ricos en biodiversidad marina de la Patagonia.

Caminata entre pingüinos...

Caminata entre pingüinos…

Ya en tierra el sendero lleva hacia el viejo faro, y se transita por una zona plagada de pingüinos de Magallanes y el acoso de los skuas, quienes atentos como eficaces aves de rapiña aguardan encontrar la menor oportunidad para predar sobre huevos y pichones. Al llegar al extremo sudeste de la isla la única colonia de pingüinos de penacho amarillo accesible, permite observar estás aves. Su aspecto y comportamiento pueden ser “espiados” sin causarles molestias. Estas aves saltan entre los peñascos y nidifican en acantilados rocosos de difícil acceso. Su nombre en inglés (Rockhoper) –se puede traducir como salta rocas- lo pinta de cuerpo entero. Cerca, una pequeña caleta alberga un apostadero de lobos marinos de un pelo, en su mayoría machos, con la probabilidad de ver algún elefante marino, mezclados en la lobería.

Pingüinos de Penacho Amarillo

Pingüinos de Penacho Amarillo

Lobos marinos de un pelo

Lobos marinos de un pelo

Datos históricos indican que la isla fue conocida por los viajeros y navegantes como «isla de los Reyes». Para las naves en viaje rumbo al Estrecho de Magallanes, esta isla solía ser un punto de aprovisionamiento de víveres, especialmente huevos de aves y grasa y cueros de lobos marinos. El Capitán Villegas del bergantín “Belén”, de la expedición del Capitán de Fragata Ramón Clayrac -encargado de desalojar los establecimientos ingleses de la Patagonia- fue el primero en levantar el plano de la isla que los ingleses llamaban Penguin. A fines del siglo XVIII se instaló un factoría en Puerto Deseado que procesaba la grasa de los lobos marinos cazados en la isla Pingüino, hasta principios del siglo XIX. Existió también un apostadero naval y un faro de la Marina Argentina desde principios del siglo XX hasta mediados del mismo siglo. Estas instalaciones se encuentran abandonadas, pero el faro en la actualidad continúa en servicio, alimentado mediante energía solar fotovoltaica (paneles solares y baterías). El alcance de su lámpara es de 12 millas náuticas.

Como suele ocurrir, los datos suman conocimiento al viajero, pero vivenciar la experiencia de intimar con la agreste naturaleza patagónica y sus criaturas silvestres, es siempre gratificante y enriquecedor. El espíritu viajero ve colmadas sus expectativas.

Collage 5 Isla Pinguino Deseado 84 B-horz

Relatos del Cajón… (Sin Palabras)

Sobran las Palabras

“…El cumpleaños había ya dado cuenta de varias cervezas, algunas botellas de vino denotaban la preferencia por cierto varietal, mientras él seguía con el whisky. Miraba y escuchaba, asentía de vez en cuando o sonreía con aprobación…”

P1010436_redimensionar B

Solía ocurrir que se desconectaba si había mucha gente. Miraba alrededor con gesto de atención y -si bien no perdía el hilo de las conversaciones- evitaba emitir comentarios. Se dio cuenta que era muy habitual que eso sucediera. Se formaban las ideas en su mente, los razonamientos, las frases perfectas para intercalarse en la conversación… Pero no salían de su boca.

La reunión continuaba, y todos hablaban en esa dicharachera fiesta de cumpleaños; el parloteo era incesante, risas, bromas, alguna seria conversación más allá…

Su rostro demostraba una actitud relajada y en apariencia atenta, la mano izquierda en la barbilla acodada en el apoyabrazos del sillón, y en la derecha un vaso de whisky que movía en suaves círculos para que se mezclaran los cubos de hielo con la bebida. Parecía en calma, mientras capturaba conversaciones aquí y allá.

“… – La política es así – dijo con ofuscada convicción alguien.

– Así nos va- agregó otro con resignación- si no participamos nada va a cambiar…

– Si te metés te digiere el sistema. Terminás siendo parte del problema, uno más que se suma a la corrupción…

La conversación se convertía en disputa. Los argumentos se esgrimían a voz en cuello, y poco se entendía en ese agresivo intercambio verbal. Pensó en intervenir con alguna humorada o quizás algún cuerdo comentario; pero la verdad es que sentía no poder aportar nada de importancia. Vino a su mente una situación similar:

– “… Muchacho vos servís durante la revolución… Una vez en el poder hay que doblarse más de la cuenta…”

Recordaba la bronca de ese momento, su rabia e impotencia… Con los años pudo asimilar ese “consejo” y hasta agradecerlo. Entendió que para él ciertas cosas eran de una manera y no de otra. No tenía respuestas, por lo tanto tampoco palabras para exteriorizar…

Su atención de dirigió a otra conversación que llegaba entrecortada a sus oídos.

Hablaban de la muerte, tema poco propicio para una reunión festiva. Escuchaba palabras sueltas como lucha con la enfermedad, tiempo, culpas, amistad, reproches…

Recordó nuevamente situaciones similares en las que estuvo involucrado:

“…-¡¡¡ Noo, no puede decir eso!!!- apuntó enfáticamente la mujer. Como te va a echar la culpa de su enfermedad –continuó diciendo con tono ofuscado… – ¡No es justo!

El la miraba con tranquilidad, asintiendo con los ojos, y con cierto a agradecimiento por su decidido apoyo. Se sentía dolido debido a la carga impuesta, aunque la aceptaba.

La mujer continuaba desgranando su punto de vista, esgrimiendo razones y condenando la conducta del enfermo…

Estuvo a punto de interrumpirla y expresarle su agradecimiento, a la vez que explicarle porque aceptaba esa culpa aunque no fuera justa. Porque si a un amigo le servía desahogar su dolor, consternación y miedo ante la certeza de la enfermedad, él lo entendía. Si le hacía bien, él lo entendía. Podía en esta ocasión ser fuerte y recibir las duras palabras sin sentirse agredido, porque sabía que proporcionaban un cierto alivio al otro. Y también, porque era su sentir, su necesidad, su deber quizás, para con ese amigo. ¿Conductas entre hombres que comparten ciertas actitudes como reglas no escritas?

Fijo en ella una mirada calma plena de ternura, mientras movía muy suavemente su cabeza como asintiendo a la vez que con sus brazos apoyados en la mesa del bar, abría ambas manos y se encogía levemente de hombros como significando:“así son las cosas”… Y nada dijo”

El cumpleaños había ya dado cuenta de varias cervezas, algunas botellas de vino denotaban la preferencia por cierto varietal, mientras él seguía con el whisky. Miraba y escuchaba, asentía de vez en cuando o sonreía con aprobación…

Sossusveild NP 13_redimensionar B

– No gasto en viajes – escuchó decir a alguien en un extremo del salón – yo voy a lo seguro si tengo plata invierto en ladrillos!-  agregó muy convencido.

– Pero no me digas que los viajes no te enriquecen… – aseveró otro…

Como respuesta recibió una mirada de sorpresa ojos desorbitados y una airada pregunta…

– ¿Más rico, como?

La conversación le interesaba. No podía imaginar la vida sin viajes, moverse de aquí para halla, sea por trabajo o placer. Estuvo a punto de dar su opinión, intervenir volcar su pensamiento sobre como los viajes lo enriquecerían…

– ¡Dejáme de joder! –agregó en tono ofuscado- se nota que te sobre la guita…

Y claro, nada dijo…

Sorbió lentamente y pensativo de su vaso. Recorrió el ámbito con la mirada, mientras pensaba que cada vez más sentía que las palabras no siempre reflejaban con precisión sus pensamientos. No era un buen orador. Si bien la palabra fue primero que la escritura, se sentía más identificado con aquellos que plasmaron sus ideas con dibujos en la piedra o las letras en un papiro. Rió para sus adentros por sus propias ocurrencias.

Se sentía muy cómodo y en armonía inmerso en la naturaleza. Rememoró la tarde anterior:

“… La ballena exhaló su respiración emitiendo un sonoro resoplido, mientras el chorro de aire caliente expelido de sus pulmones se vaporizaba en el tenue y fresco aire matinal. La colosal criatura acababa de concluir una serie de cuatro saltos que eyectaron su corpulencia fuera del agua hasta que chorreante, con una fuerte explosión de agua y espuma, se hundió nuevamente en su elemento. El giró su rostro enfocando a su pareja con gesto de inocultable alegría, y en su alma una cálida sensación de placer invadió todo el cuerpo. La sonrisa dibujada en los labios, y los ojos plenos de emoción, trasuntaban la emotividad del momento. Su mente dibujó las palabras que estaban por salir de sus labios, en el preciso instante en que ella estiró su mano y acarició la suya, mientras sus azules y transparentes ojos se encontraban con los suyos… Sobraban las palabras”.

Collage Ballena Salto page

Por un momento salió de su ensimismamiento. Temía que sus ojos –un tanto húmedos- denotaran sus pensamientos. Miró hacia la mesa – mejor dicho debajo de la mesa- y su rostro se iluminó. Apuró el vaso de whisky y fue al encuentro del pequeño que lo miraba con ojos pícaros invitándolo a comer un pedazo de torta que él ya saboreaba golosamente con su carita impregnada de dulce de leche…

– Aquí sobran las palabras- pensó mientras alzaba al niño…

 

Relatos del Cajón… (Fotos para el Alma)

Gestos…

Carlos B C

Días atrás vi en la televisión una película que trajo a mi memoria una de las muchas experiencias vividas junto a grandes fotógrafos. Una escena en particular resaltó un gesto que muchos fotógrafos –más tarde que temprano- hemos adquirido:

“Se mostraba el plano de un veterano fotógrafo camuflado entre las rocas acechando detrás de un teleobjetivo la esquiva figura de un leopardo de las nieves. El felino aparece, la cámara lo enfoca -a través del objetivo- y se lo ve avanzar, olisquear el aire, y mirar hacia donde el fotógrafo está. Inmediatamente la escena cambia a un primer plano de éste espiando a través de la lente, levanta su cabeza y sonríe satisfecho… Cambia la imagen y el leopardo va desapareciendo otra vez entre las rocas. A su lado otro protagonista increpa confundido:

  • ¿No sacaste la foto?

El veterano lo mira con calma, sonríe y moviendo la cabeza contesta:

  • En ocasiones guardo algunas fotos solo para mí…-“.

Convocada por esas imágenes, vino a mi mente una experiencia similar vivida muchos años atrás.

“Estaba en Punta Tombo asistiendo a un gran fotógrafo de la revista Life… En esa época los rollos de película restringían la producción de fotógrafos vernáculos, aunque no la cuantiosa descarga de los fotógrafos internacionales. “De la cantidad sale la calidad…” solían repetirnos. Un gesto como de resignación acompañado de un encogimiento de hombros valía –en mi caso- como explicación… Se hace lo que se puede significaba.

Disfrutando de la compañía de distintos enviados de medios extranjeros que venían a retratar nuestra naturaleza y la vida silvestre, aprendía de esos “consagrados”.

Un día en particular se conjugaron ciertos factores de esos que conforman “la foto”. Luz, ocaso, comportamiento animal, sombras…

La cámara montada sobre el trípode, el gran angular dispuesto… La observación a través de la lente, pero nunca hubo un disparo.

La luz dorada envolvía como en un halo el rostro del fotógrafo donde se resaltaba una tenue, y franca sonrisa… Me miró cómplice y nada dijo.

Joven, ávido y ansioso no comprendí cabalmente en esos momentos el gesto, por respeto hacia su reconocida profesionalidad tampoco yo disparé mi cámara, pero sentí que perdía una imagen, sin importar el ahorro de película…”

Recordé muchas veces ese instante, Aunque años hubieron de pasar hasta que ese don me fue concedido; experimtar la íntima sensación de saber que -aquello que veía- no serían nunca imágenes reveladas. Disfruto con placer y hasta cierta regocijante picardía- como quien esconde un maravilloso y único secreto- la foto guardada únicamente en los pliegues del alma…

(Eddy Adams se llamaba el fotógrafo, veterano de Vietnam, dueño de incontables tapas de la legendaria publicación y premio Pulitzer).

Relatos del Cajón (Reflexiones junto al mar…)

La Red

“…La verborragia que aturde nuestra vida termina confundiendo y abre camino al caos, pese a creernos entender y ser parte de ese mundo global…”

P1160371 B

“… Musters, ¿los piojos no duermen nunca…? – preguntó el cacique Orkeke… (*)

Que viniera a mi mente el pasaje de ese libro de viaje me hizo reír; resultaba una analogía más que ajustada a las reflexiones que ocupaban en esos momentos mi cabeza:

– Como los piojos los pensamientos nunca duermen- me dije- y como ellos, en ocasiones, suelen ser muy molestos…

Alejado voluntariamente por un rato de computadoras, celulares e internet cavilaba con la recurrente idea de la comunicación que intenta “adueñarse” del instante… Infructuosamente claro.

Sentimiento que me había hartado ya en mis primeros años como periodista. Hoy esa sensación de “atrapar el instante” parece – erróneamente- ser alcanzada, pero esa falsa certeza nos engaña a través de Internet y las redes sociales, la televisión y los tuits, y corremos –como un perro que persigue a su cola- en círculos.

Las palabras y las imágenes se multiplican, envuelven, bombardean creando una endeble –o falsa- sensación de conocimiento.

Filtrar lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira es una tarea ciclópea, y no muchas veces fructífera.

Cada segundo es hoy expuesto con deliberada saña saturándonos sin cesar con asesinatos, guerras, corrupción, aniquilamiento, y apocalipsis planetarias… Nos deja estupefactos y hasta – en ocasiones- inermes para la acción. ¿Quien puede entender lo que nos hacemos a nosotros mismos?

Continuamos día a día sumergidos en la tarea cotidiana; en ocasiones gratifica, otras es frustrante, pero en cualquier caso ineludible para la existencia –material al menos-. Peleamos las pequeñas batallas a nuestra medida…

La verborragia que aturde nuestra vida termina confundiendo y abre camino al caos, pese a creernos entender y ser parte de ese mundo global.

La Red nos envuelve.

Parar y callar es – a veces- saludable.

La contemplación del mar, el vuelo de las aves y los sonidos puros de la naturaleza se transforman en un bálsamo que apacigua el estado de tensión al que nos sometemos voluntaria y cotidianamente…

Sentado en la solitaria playa, mirando el mar, intento ignorar la idea de que este mundo natural que nos cura, puede no estar por siempre; que las sempiternas guerras que se perpetúan desde el pasado y se repiten cíclicamente pertenecen a un mundo virtual (como se nos muestra a diario, no es difícil caer en esa ilusión )…  Sacudo la cabeza con la vana intención de borrar la realidad.

Resignado, e ingenuamente optimista, esbozo una sonrisa y pienso:

– Los pensamientos, como los piojos, nunca duermen…-

Antofagasta-Arica 288 B

(*) Del libro “Vida entre los Patagones”George Chaworth Musters

Viajes y Fotos…

Íconos de las Galápagos

“…Ubicado a 972 km de la costa de Ecuador, el Archipiélago de las Galápagos está conformado por islas de diverso tamaño y superficie, distribuidas alrededor de la línea del ecuatorial. Desde el 18 de febrero de 1973 Galápagos es una provincia de esta nación. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1978 y en el 2001 por la UNESCO. Es el segundo archipiélago con mayor actividad volcánica del planeta, superado únicamente por Hawai.  Se estima que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009. Las islas galápagos conforman el archipiélago más diverso y complejo del mundo, en el que las condiciones permanecen relativamente intactas. Por su distancia con el continente y por el hecho de que nunca estuvo unido a este, la flora y fauna existentes evolucionaron extraordinariamente hasta lo que son ahora y permanecieron inalteradas hasta que el hombre llegó a ellas por primera vez. Es mayormente conocido por sus numerosas especies endémicas y por el viaje de Charles Darwin que le llevaron a desarrollar su teoría de la evolución por selección natural…”

Hasta aquí datos concretos, aunque éstos no pueden de ninguna manera reflejar el sentimiento y la emoción de un naturalista al pisar este privilegiado punto del planeta. Mucho se ha escrito, y poco más puedo agregar, salvo que los días pasados a bordo de la goleta y desembarcando en cada isla solo sirvieron para acicatear el deseo de “conocer más” y mejor extraordinarios sitios del planeta como las Galápagos.

Me abstengo adrede de comentar los problemas de conservación y ambientales que acechan. El ambiente isleño es aún más frágil que el continental. La sobrepoblación -inducida para asistir al creciente número de turistas-; el turismo en si –tercera actividad de ingresos económicos para el Ecuador-; la introducción de especies no nativas, y el calentamiento global, conspiran contra su integridad.

No pretendo en esta nota otra cosa que exaltar las maravillas naturales que existen en el archipiélago.

A continuación algunas imágenes de especies y paisajes emblemáticos que identifican a “Las Islas Encantadas”.

Cada isla tiene su ícono pàisajístico...

Cada isla tiene su ícono páisajístico…

Especies emblemáticas: pingüino y cormoran no volador...

Especies emblemáticas: pingüino y cormoran no volador…

Tortugas gigantes de Galápagos... otra especie sinónimo del archipiélago.

Tortugas gigantes de Galápagos… otra especie sinónimo del archipiélago.

Iguanas terrestres y marinas...

Iguanas terrestres y marinas…

Claves de adaptación que motivaron a Darwin; los picos de las aves...

Claves de adaptación que motivaron a Darwin; los picos de las aves…

Lobos marinos, alegría y juegos en tierra y mar...

Lobos marinos, alegría y juegos en tierra y mar…

Albatros y Fragatas, planeadores y corsarios...

Albatros y Fragatas, planeadores y corsarios…

Cangrejos y piqueros...

Cangrejos y piqueros…

 

 

Relatos del Cajón… (El Bulto Negro)

Rutas Patagónicas… El bulto Negro

“…Salvo por mí, privilegiado testigo de ese instante. Secuencia de tiempo irrepetible. Quizás mágica. Quizás única….”

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El bulto negro cruzaba la ruta y se agrandaba a medida que me acercaba.

Al verlo, instintivamente, miré hacia atrás por el espejo retrovisor. Ningún vehículo a la vista. La ruta estaba despejada. Al frente, también.

Enfoqué mi vista en el bulto negro que aumentaba de tamaño rápidamente.

Ya había llegado a la mitad de la ruta asfaltada.

Levanté un poco el pie del acelerador y me tiré hacia la derecha del camino. Nuevamente la fugaz mirada por los espejos laterales de mi camioneta… Nada. Al frente, tampoco.

Pasé a baja velocidad por un costado del bulto negro que seguía imperturbable su camino hacia la otra banquina.

Adelante nada. Ningún vehículo. Igual atrás.

Continué a baja velocidad mirando alternativamente hacia adelante, a la ruta, y hacia atrás por el espejo lateral.

Esta vez el bulto negro se achicaba a medida que proseguía mi camino, pero cada vez más cerca de llegar a su destino; la otra mano de la ruta. Al abrigo de las matas esteparias que cobijarían nuevamente ese bulto negro.

En el momento en que vi que dejaba el asfalto y se adentraba en la enripiada banquina sonreí.

– ¡Lo lograste! – me dije

Apreté nuevamente el acelerador y continué mi camino.

La enorme araña, peluda, grande como el puño de un adulto, había logrado sortear un mortal obstáculo. No sabía que la había impelido a iniciar esa riesgosa aventura. Ignoraba que atávico instinto le ordenaba seguir inexorablemente ese camino para llegar a su destino. Sin medir los riesgos, sin temor a las ruedas de los autos y camiones que transitaban ese sector de la ruta patagónica.

Dancing Lady B

Zona que inexplicablemente en esos momentos, esos minutos que duro el cruce de la araña por sobre la cinta asfáltica, permaneció inusualmente desierta. Salvo por mí, privilegiado testigo de ese instante.

Secuencia de tiempo irrepetible. Quizás mágica. Quizás única.

Como todos los momentos.

– Tuvo suerte- pensé.

Mi mente continuó rumiando ese simple y particular hecho presenciado.

A partir de ese instante todo cambio para la araña. Ya nada sería igual. Podría –nada más y nada menos- continuar con su existencia. Cumpliendo los cotidianos actos de la supervivencia. Haciendo lo que por naturaleza había sido designada para hacer. El destino así lo quiso. Estaba determinado que ese día y a esa hora la ruta estuviera despejada para que ella la transite…

– ¿Que hubiera pasado si…?

Aumenté el volumen de la radio al máximo para que la música acallara mis pensamientos que se tornaban molestos.

Un enorme camión pasó a mi lado, en dirección contraria, sacudiendo la camioneta.

Miré hacia atrás y sonreí.

La vida había ganado esta vez!

De Viajes… (Mongolia)

Mongolia: un Legendario Imperio, una nueva República.

MONGOLIA 1080779 B C -horz

Enorme, solitaria, interminables horizontes, áspera y extrema… pero inolvidable. Así es este imperio milenario, y flamante República.

Diversa, legendaria, contrastante...

Diversa, legendaria, contrastante…

Posiblemente Mongolia sea uno de los escasos rincones del planeta donde la tierra aún no posee dueño. Pocas grandes ciudades en un gran territorio. En UlaanBataar –su capital- se mezclan una gran variedad de estilos arquitectónicos y formas de vida. La ancestral tradición nomádica se mimetiza y entrevera con culturas de diferentes partes del mundo. Altos, sofisticados y modernosos edificios de vidrio contrastan y reflejan las arquitecturas de antiguos palacios chinos, o las cuadradas y monótonas construcciones de edificios gubernamentales y de departamentos de diseño ruso. Entremezclados se destacan los omnipresentes “Gers” o “Yurtas”, la casa simple – pero eficiente-, el hogar de los nómades que perdura por centurias y continúa siendo la construcción preferida aún en las ciudades.

En las áreas urbanas el caos reina. Vehículos de toda marca y procedencia –dependiendo de que lugar del mundo provengan tienen el volante a la izquierda o a la derecha- transitan en desordenado flujo. Quizás más acostumbrados al caballo, imponen su paso con prepotencia –aunque sin enojo-. Peatones y vehículos pugnan por ganar su derecho de paso. Distinto es en la campiña; fuera de las ciudades las huellas –a veces ocasionales- marcan el camino. A los tumbos y con una dirección prefijada se avanza. Es un placer cruzar caravanas de camellos, pastores con cabras y solitarios caminantes en la taiga. Las motos y algunos vehículos 4×4 no reemplazan aún totalmente a los caballos.

Espíritu nómade...

Espíritu nómade…

Montañas, planicies, desiertos, lagos; aires de la Siberia, y del desierto, se ofrecen al viajero. La amabilidad de su gente es proverbial. Miles de años sellan la impronta de esta raza guerrera, dominante y temida, que a conocido a lo largo del tiempo el esplendor y el sojuzgamiento. Conviven hoy diferentes religiones y costumbres impuestas por dominaciones chinas, rusas y en la actualidad la penetración occidental. El futuro solo ellos lo determinará… Mientras tanto esta joven nación de dura geografía y riguroso clima –ardientes veranos y gélidos inviernos- va forjando su nueva imagen. Una imagen que subyuga al viajero…

Rostros de un imperio milenario...

Rostros de un imperio milenario…

El futuro se asienta en su pasado...

El futuro se asienta en su pasado…