De Viajes… (Namibia)

Arenas de Namibia

“…Los amantes del desierto encontramos un paraíso para dar rienda suelta a la imaginación y saturar los sentidos. Algunas fotos reflejan el esplendor de ese país africano…”

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Ubicada en el sudoeste de África, al norte de Sudáfrica y al sur de Angola, Namibia se caracteriza por su clima seco, su costa bravía y las enormes dunas de su litoral marítimo.

Dos enormes Parques Nacionales protegen las milenarias arenas y sus habitantes. Al sur el Parque Namib Naukluft (mencionado como el más grande de África) y al norte el Parque Skeleton Coast (de la Costa Esqueleto).

Gigantescas dunas que van desde las bermejas arenas de Sossusvlei, pasando por las no menos impresionantes de Swakopmund, hasta la angosta franja de la Costa Esqueleto, conocida especialmente por los restos de naufragios que blanquean sus estructuras en el inclemente sol y clima de sus playas.

Gacelas, orix, cañadones e inmensas dunas se adueñan del paisaje en Sossusvlei...

Gacelas, orix, cañadones e inmensas dunas se adueñan del paisaje en Sossusvlei…

En esta escenografía colosal viven especies de la fauna silvestre que se adaptaron a las inclementes condiciones impuestas por la geografía y el clima.

No faltan tampoco las nutridas colonias de mamíferos marinos como los lobos de un pelo, que sacian su apetito en las ricas aguas del Océano Atlántico, y dan a luz a sus crías en las desoladas costas.

El desierto domina, pero bestias y humanos hacen de él un lugar para vivir...

El desierto domina, pero bestias y humanos hacen de él un lugar para vivir…

Elefantes del Desierto en la región de Brandenberg con rojizas cumbres de roca que se elevan a 2.573 metros, deambulan en manadas siguiendo el serpenteante lecho de ríos secos. Claro que bajo ellos, la “memoria” instintiva de estos paquidermos encuentra olisqueando con su trompa y cavando con sus enormes patas el vital suministro de agua. Orix, leones, antílopes, gacelas y una variada y casi “secreta” vida que virtualmente vive enterrada en la arena.

Sossusvlei, en el Desierto de Namib central está dentro del Parque nacional de Namib-Naukluft. La enormes dunas de color bermejo se elevan hacia los azules cielos. Grupos de orix con sus torneados y altas cornamentas y gráciles gacelas deambulan en el paisaje, contrastando sus siluetas contra las anaranjadas arenas o en las negras laderas no expuestas al sol. Trepar sus empinadas y movedizas paredes en busca de la cima premia con la visión de panorámicas casi aéreas. Entre los valles formados por las movedizas montañas de arena, quedan los restos de antiguas aguadas desnudando cuarteados suelos y enhiestos troncos secos. El paisaje cambia al compás de los vientos.

Hoy una laguna, mañana la sequía... El paisaje es dinámico.

Hoy una laguna, mañana la sequía… El paisaje es dinámico.

Más al norte, en el extremo del parque, la pintoresca ciudad de Swakopmund es el acceso a las blanquecinas dunas de arena y sus laberínticos desiertos de piedra. Ellos pueden transformarse en desopilantes “patios de juego” para los amantes de la adrenalina que se lanza desde sus empinadas laderas en tablas, barriles, neumáticos o rodando con sus cuerpos en alocado vértigo. Y hasta para locación de escenarios para películas de ciencia ficción como Mad Max III.

Aunque sin duda para un naturalista son los esquivos y escondidos habitantes del desierto y su vegetación prehistórica los que atraen la atención.

Esquivas, las criaturas del desierto se muestran solo a los ojos avezados...

Esquivas, las criaturas del desierto se muestran solo a los ojos avezados…

Geckos, arañas, camaleones y víboras se esconden o mimetizan en la arena. Hallarlos es un desafío para los ojos expertos.

Maestras del escondite...

Maestras del escondite…

El vocinglero ladrido de los lobos marinos de un pelo delata su presencia, a la par que el hedor del apostadero. Gráciles cuerpos se adormecen al sol, se enfrascan en peleas territoriales o nadan en el impetuoso mar en busca de alimento. La Costa Esqueleto se extiende hasta la frontera con Angola. Sus playas están plagadas de restos de naufragios que el inclemente mar se cobró. La portentosa corriente de Benguela no perdona los errores.

Vida y muerte en la Costa Esqueleto...

Vida y muerte en la Costa Esqueleto…

Los amantes del desierto encontramos un paraíso para dar rienda suelta a la imaginación y saturar los sentidos. Algunas fotos reflejan el esplendor de ese país africano.

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