Relatos del Cajón… (Fragmentos)

Sonidos

“… No emitieron una palabra para no romper la magia del momento…”

P1130670 B

“… La brisa sacudía suavemente la lona de la carpa. El rumor del mar llegaba fuerte y nítido a sus oídos. Con simétrica cadencia las olas rompían sobre la playa de guijarros provocando un estruendo primero y un suave y persistente murmullo al retirarse. Enfundado en la bolsa de dormir oía con deleite las voces del mar. El graznido de una gaviota, o la voz quejumbrosa de un huala se dejaba escuchar esporádicamente entremezclado con el omnipresente rumor del mar. Mágicamente la expiración de una ballena se impuso nítida llenando el ambiente. Era como el soplido a través de un tubo o una caña, y se prolongaba en el diáfano aire marino.

Sonrió con placer mientras deslizaba hacia su espalda los brazos en cruz sosteniendo su nuca. Lo colmaban esos vitales sonidos.

En la penumbra de la carpa miró a su compañera quien también escuchaba con un gesto de alegría y serena plenitud en su rostro.

No emitieron una palabra para no romper la magia del momento.

Largo rato quedaron escuchando la sinfonía natural. La ballena nadaba alejándose hacia otros rumbos dejando escuchar cada vez más levemente las sonoras respiraciones. El rebuzno entrecortado de un pingüino de Magallanes resonó varias veces, y por momentos se dejaba oír como un rumor -por influencia de la brisa- los ladridos de una lejana colonia de lobos marinos.

El cansancio iba ganando terreno. Con placidez se entregaban ambos al descanso. Al dormir los sueños irrumpieron mezclándose con la realidad. En ellos, la carpa dejaba penetrar otros vitales sonidos. El ronquido de un hipopótamo en la aguada cercana, la quejosa y risueña vocalización de una hiena, el bullicioso cotorreo de una pareja de monos que chillaban asustados al oír el poderoso grave y sostenido rugido de un león a la distancia…

La tenue luz del amanecer los despertó y –aunque un poco entumecidos por la escasa comodidad de la colchoneta- agradecidas miradas irradiaban sus rostros…Las voces de la naturaleza se sumaban al deleite que incentivaban todos los sentidos…”

Collage Sonidos 1 page

Anuncios

“De Viajes…” (Puerto Deseado)

El Mar “Tierra Adentro”

Puerto Deseado Mirador Darwin 66 B

La costa patagónica –a pesar de las negativas descripciones de pioneros exploradores- deslumbra con su fuerza vital. Mar impetuoso, costas recortadas a “mordiscones”, viento inclemente, épicas historias de ilustres exploradores, y una naturaleza vigorosa engalanan su – aparente- parquedad.

Los Cormoranes Grises son los protagonistas más buscados en la ría. Cormoranes de Cuello Negro comparten el habitat de la ría...

Los Cormoranes Grises son los protagonistas más buscados en la ría. Cormoranes de Cuello Negro comparten el habitat…

Las Toninas overas se acercan curiosas a las embarcaciones. Las Palomas Antárticas deambulan en los roqueríos en busca de alimento...

Las Toninas overas se acercan curiosas a las embarcaciones. Las Palomas Antárticas deambulan en los roqueríos en busca de alimento…

Gaviotas Australes y Pingüinos de Magallanes forman colonias al abrigo de la ría...

Gaviotas Australes y Pingüinos de Magallanes forman colonias al abrigo de la ría…

 

Navegar las aguas entre el mar y el río brindan variadas posibilidades de observar fauna...

Navegar las aguas entre el mar y el río brindan variadas posibilidades de observar fauna…

En Puerto Deseado el mar se interna tierra adentro hasta mezclar sus aguas entre profundos cañadones de pórfido rojo con el Río Deseado que trae en su color leonado las arenas de la meseta patagónica.

Río adentro "La Piedra del Reloj" marca el campamento de la expedición de Beagle y el renombrado naturalista Charles Darwin...

Río adentro “La Piedra del Reloj” marca el campamento de la expedición de Beagle y el renombrado naturalista Charles Darwin. En la foto un grabado de la época….

Entre el presente y el pasado...

Entre el presente y el pasado…

Cerca, Cabo Blanco y su faro invitan a penetrar su magnífica soledad. Y la Isla Pingüino (ya relatada en este blog), incitan con su aislamiento en mar abierto...

Cerca, Cabo Blanco y su faro invitan a penetrar su magnífica soledad. Y la Isla Pingüino (ya relatada en este blog), incitan con su aislamiento en mar abierto…

En la nota algunas fotos de este enclave patagónico descubierto y bautizado como Port Desiré, por Thomas Cavendish en 1586. Anteriormente Simón de Alcazaba en 1530 se había adentrado en la ría y sufrió los rigores del clima y el accidente geográfico. Pero sin duda el más famoso visitante ha sido, el naturalista Charles Darwin quien exploró esos parajes el 23 de diciembre de 1833 a bordo del Beagle, capitaneado por Robert Fitz Roy.

De Viajes… (Isla Pingüino)

Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino

Aventura marina...

Aventura marina…

La Isla Pingüino se encuentra a 21 km al sudeste de la ciudad de Puerto Deseado en la Patagonia, y aproximadamente a 3 km de la costa continental. Con limitadas dimensiones –1.200 metros en sentido Norte-Sur por 1.050 metros en sentido Este-Oste-, llegar a ella amerita una emocionante travesía marina mientras se disfruta la observación de aves como los magníficos Albatros de Ceja Negra, entre otras. El viento patagónico suele brindar sorpresas y convertir la navegación en una apasionante aventura entre olas y nubes de aves. Tras una hora se llega a la isla declarada Parque Marino- se creó en el año 2010 y su aprobación final fue dada el 13 de Diciembre de 2012 por Ley Nº 26. 818 – ya que se trata de uno de los sitios más ricos en biodiversidad marina de la Patagonia.

Caminata entre pingüinos...

Caminata entre pingüinos…

Ya en tierra el sendero lleva hacia el viejo faro, y se transita por una zona plagada de pingüinos de Magallanes y el acoso de los skuas, quienes atentos como eficaces aves de rapiña aguardan encontrar la menor oportunidad para predar sobre huevos y pichones. Al llegar al extremo sudeste de la isla la única colonia de pingüinos de penacho amarillo accesible, permite observar estás aves. Su aspecto y comportamiento pueden ser “espiados” sin causarles molestias. Estas aves saltan entre los peñascos y nidifican en acantilados rocosos de difícil acceso. Su nombre en inglés (Rockhoper) –se puede traducir como salta rocas- lo pinta de cuerpo entero. Cerca, una pequeña caleta alberga un apostadero de lobos marinos de un pelo, en su mayoría machos, con la probabilidad de ver algún elefante marino, mezclados en la lobería.

Pingüinos de Penacho Amarillo

Pingüinos de Penacho Amarillo

Lobos marinos de un pelo

Lobos marinos de un pelo

Datos históricos indican que la isla fue conocida por los viajeros y navegantes como «isla de los Reyes». Para las naves en viaje rumbo al Estrecho de Magallanes, esta isla solía ser un punto de aprovisionamiento de víveres, especialmente huevos de aves y grasa y cueros de lobos marinos. El Capitán Villegas del bergantín “Belén”, de la expedición del Capitán de Fragata Ramón Clayrac -encargado de desalojar los establecimientos ingleses de la Patagonia- fue el primero en levantar el plano de la isla que los ingleses llamaban Penguin. A fines del siglo XVIII se instaló un factoría en Puerto Deseado que procesaba la grasa de los lobos marinos cazados en la isla Pingüino, hasta principios del siglo XIX. Existió también un apostadero naval y un faro de la Marina Argentina desde principios del siglo XX hasta mediados del mismo siglo. Estas instalaciones se encuentran abandonadas, pero el faro en la actualidad continúa en servicio, alimentado mediante energía solar fotovoltaica (paneles solares y baterías). El alcance de su lámpara es de 12 millas náuticas.

Como suele ocurrir, los datos suman conocimiento al viajero, pero vivenciar la experiencia de intimar con la agreste naturaleza patagónica y sus criaturas silvestres, es siempre gratificante y enriquecedor. El espíritu viajero ve colmadas sus expectativas.

Collage 5 Isla Pinguino Deseado 84 B-horz

Viajes y Fotos…

Íconos de las Galápagos

“…Ubicado a 972 km de la costa de Ecuador, el Archipiélago de las Galápagos está conformado por islas de diverso tamaño y superficie, distribuidas alrededor de la línea del ecuatorial. Desde el 18 de febrero de 1973 Galápagos es una provincia de esta nación. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1978 y en el 2001 por la UNESCO. Es el segundo archipiélago con mayor actividad volcánica del planeta, superado únicamente por Hawai.  Se estima que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009. Las islas galápagos conforman el archipiélago más diverso y complejo del mundo, en el que las condiciones permanecen relativamente intactas. Por su distancia con el continente y por el hecho de que nunca estuvo unido a este, la flora y fauna existentes evolucionaron extraordinariamente hasta lo que son ahora y permanecieron inalteradas hasta que el hombre llegó a ellas por primera vez. Es mayormente conocido por sus numerosas especies endémicas y por el viaje de Charles Darwin que le llevaron a desarrollar su teoría de la evolución por selección natural…”

Hasta aquí datos concretos, aunque éstos no pueden de ninguna manera reflejar el sentimiento y la emoción de un naturalista al pisar este privilegiado punto del planeta. Mucho se ha escrito, y poco más puedo agregar, salvo que los días pasados a bordo de la goleta y desembarcando en cada isla solo sirvieron para acicatear el deseo de “conocer más” y mejor extraordinarios sitios del planeta como las Galápagos.

Me abstengo adrede de comentar los problemas de conservación y ambientales que acechan. El ambiente isleño es aún más frágil que el continental. La sobrepoblación -inducida para asistir al creciente número de turistas-; el turismo en si –tercera actividad de ingresos económicos para el Ecuador-; la introducción de especies no nativas, y el calentamiento global, conspiran contra su integridad.

No pretendo en esta nota otra cosa que exaltar las maravillas naturales que existen en el archipiélago.

A continuación algunas imágenes de especies y paisajes emblemáticos que identifican a “Las Islas Encantadas”.

Cada isla tiene su ícono pàisajístico...

Cada isla tiene su ícono páisajístico…

Especies emblemáticas: pingüino y cormoran no volador...

Especies emblemáticas: pingüino y cormoran no volador…

Tortugas gigantes de Galápagos... otra especie sinónimo del archipiélago.

Tortugas gigantes de Galápagos… otra especie sinónimo del archipiélago.

Iguanas terrestres y marinas...

Iguanas terrestres y marinas…

Claves de adaptación que motivaron a Darwin; los picos de las aves...

Claves de adaptación que motivaron a Darwin; los picos de las aves…

Lobos marinos, alegría y juegos en tierra y mar...

Lobos marinos, alegría y juegos en tierra y mar…

Albatros y Fragatas, planeadores y corsarios...

Albatros y Fragatas, planeadores y corsarios…

Cangrejos y piqueros...

Cangrejos y piqueros…

 

 

De Viajes & Fotos… (Íconos de la Patagonia…)

  Así es Patagonia… Seducción por Naturaleza

Andes, mar, vida silvestre...

Andes, mar, vida silvestre…

La Patagonia sugiere mucho más de lo que muestra.

A lo largo del tiempo ha cautivado la imaginación de los hombres. Pocos pueden definir que los atrapa de ella.

Sin embargo todos coinciden en algo: Resulta imposible borrar su huella del espíritu.

Una naturaleza poderosa y vital modela a quienes la habitan; humanos y criaturas silvestres.

Las bestias se adaptan instintivamente a sus reglas de juego. No intentan descifrarlas.

Los hombres – a excepción de sus primitivos moradores- buscamos dominarla. Hurgamos en sus misterios, pretendemos desentrañar sus enigmas…

E indefectiblemente sucumbimos a su hechizo.

Desde Pigaffeta, hasta el turista contemporáneo; desde el primer aborigen, hasta el reciente poblador, la historia se ha repetido.

Una historia sin fin, plena de fuerza, cargada de alegrías, sinsabores, exigencias, bonanzas… de vida.

Vida que, en esta Patagonia, conserva aún hoy caracteres épicos e imposibles de olvidar que seducen sin concesiones.

Las imágenes que siguen sintetizan apenas aspectos de esta caleidoscópica región.

Chalten, Cueva de las Manos Pintadas, guanacos

Chalten, Cueva de las Manos Pintadas, guanacos

Orcas, pingüinos

Orcas, pingüinos

Cóndor, Cauquén de Cabeza Gris con pichón

Cóndor, Cauquén de Cabeza Gris con pichón

Zapatito de la Virgen, Orquidea Verde

Zapatito de la Virgen, Orquidea Verde

Tejedora Mapuche, Pastores de cabras y de ovejas

Tejedora Mapuche, Pastores de cabras y de ovejas

Glaciar Perito Moreno y el sol forma bandera en el glaciar

Glaciar Perito Moreno y el sol forma bandera en el glaciar

Relatos del Cajón… (Capítulo 2)

El viejo no estaba en el río hoy. Leía al borde del mar y, de a ratos,  observaba las olas con una sonrisa en sus labios… Clara señal que le agradaba lo que leía…

Desembarco

Intimidad con pingüinos de Adelia...

Intimidad con pingüinos de Adelia…

Pocas cosas –además del primer café mañanero- eran más esperadas que el momento del desembarco. Dejó el camarote pertrechado con el equipo necesario y el obligado salvavidas lo llevaba en la mano.

El jefe de expedición esperaba a todo el grupo ya en el pequeño recinto donde se lavaban las botas y se ultimaban los detalles del desembarco diario.

Era un momento especial. La salida en el bote de exploración regalaba esos instantes de íntima y solitaria comunión con la geografía antártica. Pocos minutos antes la reconcentrada y silenciosa espera en el cuarto húmedo, frente a la escotilla de salida, eran casi un rito.

El Jefe de Expedición – un veterano de las regiones polares- sin mediar palabra imponía con su actitud esa particular ceremonia aceptada tácitamente por todo el grupo. No se trataba de un desembarco para una bélica misión, aunque se asemejaba en algunas cuestiones logísticas. Nada era dejado a la improvisación, el exigente, rudo y cambiante clima antártico no admitía errores, y cientos de vidas dependían de esa seguridad. Ese silencio, ese dejar que los pensamientos se aquieten dentro de uno, esa calma espera, en silencio, con uno mismo y con el grupo eran reconfortantes. La vista perdida en algún herraje de las paredes, la concienzuda tarea de revisar una y otra vez que el pantalón de aguas esté herméticamente cerrado en su bocamanga, chequear por enésima vez el canal indicado en el “handy”… Todos y cada uno de los mecánicos gestos que se sucedían cada día eran ejecutados ceremoniosamente y con atención…

Al fin el momento de bajar a los botes neumáticos llegaba y con él la espera y el quiebre de esa especie de solemne costumbre previa a la acción.

 El aire frío, el ondulante mar, la vista de la colonia de fauna a visitar, los olores, los colores o los sonidos de la vida le llenaban el espíritu. Esos instantes eran –nuevamente- solo para él. Pisar tierra –en desembarcos inevitablemente húmedos-, mirar alrededor, respirar a todo pulmón sin importar que el penetrante olor a guano de una pingüinera los inunde, y escuchar el cacofónico sonido de los pingüinos o las roncas voces de lobos o elefantes marinos, lo llenaba de felicidad.

Pocos minutos que le pertenecían solo a él. Cada uno de los miembros del equipo de naturalistas, disfrutaba esos instantes con la certeza de ser privilegiados. De poder atesorar esos instantes de intimidad con el mundo natural.

Luego lo compartirían con los visitantes. Algunos se extasiarían, otros sacarían algunas rápidas fotos y preguntarían, y hasta habría quienes que con el ceño fruncido, la nariz tapada el aliento retenido casi hasta la asfixia, pedirían un pronto regreso al barco.

En cuanto a él, ya nadie podría quitarle la temprana vivencia que se repetiría invariablemente en cada desembarco.

Como cada vez, pensó en ella. Y con la habitual sonrisa se dispuso a mostrarle a los visitantes lo que veían y tratar de hacerles sentir lo que él sentía.

Íntima comunión con los habitantes antárticos

Íntima comunión con los habitantes antárticos